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Coach Dr. Apollinaire Health Coach

Psiconutrición I Cuando el estrés domina tu alimentación

Cuando no comes solamente por hambre

Hay días en los que llegas a casa después de una jornada complicada y parece que tu manera de comer cambia por completo.

Abres la nevera varias veces. Buscas algo dulce. Picoteas mientras preparas la cena. Comes rápidamente. Te apetece especialmente chocolate, pan, queso, snacks u otros alimentos que asocias con placer. Incluso puedes continuar comiendo después de sentirte físicamente satisfecho.

Después aparece una pregunta:

¿Por qué he comido así si realmente no tenía tanta hambre?

Una posible respuesta está en el estrés.

El estrés no solamente afecta a tus pensamientos o a tu estado de ánimo. Puede relacionarse también con el sueño, el cansancio, la percepción del hambre, las decisiones cotidianas y tu conducta alimentaria.

Por eso, dentro de la psiconutrición, resulta especialmente interesante analizar la relación entre estrés y alimentación.

No todas las personas responden igual. Algunas pierden temporalmente el apetito cuando están sometidas a una situación estresante. Otras sienten mayores deseos de comer o modifican el tipo de alimentos que buscan.

Pero cuando la comida empieza a convertirse repetidamente en una forma de gestionar la tensión, el cansancio o la sobrecarga emocional, merece la pena preguntarse qué está ocurriendo.

El estrés puede cambiar tu manera de comer

Imagina que has tenido un día difícil.

Has dormido poco.

Sales de casa con prisa.

Tienes problemas pendientes.

Recibes llamadas.

Acumulas responsabilidades.

Comes rápidamente porque no tienes tiempo.

Continúas trabajando.

Llegas a casa agotado.

Y entonces aparece la comida.

En ese momento probablemente no estás tomando decisiones alimentarias en las mismas condiciones que un día tranquilo.

Por eso es demasiado simplista reducir determinadas conductas a una supuesta falta de voluntad.

Cuando trabajamos desde la psiconutrición, podemos empezar investigando el contexto en el que aparece la conducta.

Pregúntate:

¿En qué momentos del día como peor?

¿Qué ocurre normalmente antes de empezar a picotear?

¿Cómo cambia mi alimentación cuando estoy preocupado?

¿Como más rápidamente cuando tengo estrés?

¿Existen determinados alimentos que busco especialmente cuando estoy agotado?

¿Mi manera de comer cambia después de un conflicto laboral o familiar?

Estas preguntas pueden ayudarte a descubrir una relación que quizá había pasado desapercibida.

El problema no siempre empieza cuando abres la nevera.

Puede haber empezado muchas horas antes.

Cuando la comida se convierte en una forma de desconectar

Comer puede producir placer. Y no existe nada anormal en disfrutar de los alimentos.

El problema aparece cuando la comida se convierte prácticamente en nuestra única estrategia para gestionar determinadas situaciones.

Piensa en una tarde especialmente complicada.

Llegas a casa y finalmente puedes sentarte.

Entonces piensas:

“Me merezco algo.”

Ese pensamiento puede tener una importancia enorme.

Quizá ese alimento representa mucho más que comida.

Representa el final de la jornada.

Representa descanso.

Representa recompensa.

Representa desconexión.

Representa unos minutos en los que nadie te pide nada.

Aquí podemos empezar a comprender mejor algunos mecanismos de la denominada alimentación emocional.

No se trata de demonizar el chocolate, el pan o cualquier otro alimento.

Se trata de preguntarnos:

¿Qué estoy buscando realmente cuando como en ese momento?

Quizá buscas placer.

Quizá necesitas descansar.

Quizá estás aburrido.

Quizá necesitas aliviar momentáneamente una preocupación.

Quizá llevas demasiadas horas trabajando.

Quizá no has tenido ningún momento agradable durante todo el día.

La comida puede convertirse entonces en una respuesta rápida.

Y si esa asociación se repite suficientemente, puede aparecer un automatismo:

estrés → comida → alivio momentáneo.

Con el tiempo puedes empezar a sentir que necesitas comer determinados alimentos cada vez que aparece una situación parecida.

Comprender este mecanismo puede ser mucho más útil que limitarse a decir:

“Tengo que controlarme.”

Trabajar tu alimentación también puede significar trabajar tu relación con el estrés

Si cada vez que estás estresado terminas comiendo de determinada manera, centrar toda la estrategia exclusivamente en prohibir alimentos puede resultar insuficiente.

Porque estás intentando modificar la última parte del proceso sin estudiar lo que ocurre antes.

Por eso podemos empezar con otra pregunta:

¿Qué necesito aprender a gestionar además de mi alimentación?

Quizá necesitas organizar mejor tus comidas durante la jornada.

Quizá necesitas aprender a identificar cuándo tienes hambre física y cuándo aparece simplemente el deseo de comer.

Quizá necesitas mejorar tu descanso.

Quizá llevas demasiado tiempo acumulando responsabilidades sin reservar espacios de recuperación.

Quizá necesitas aprender nuevas maneras de responder al estrés.

O quizá existe una combinación de varios factores.

Dentro del coaching de salud y la psiconutrición, podemos trabajar precisamente sobre estos patrones.

En lugar de decir simplemente:

“No debería comer esto.”

podemos investigar:

“¿Qué estaba ocurriendo justo antes de que apareciera esta necesidad de comer?”

Este cambio de pregunta es importante.

Porque dejamos de centrarnos exclusivamente en el alimento y empezamos a estudiar la conducta.

Puedes incluso realizar un pequeño ejercicio durante una semana.

Cada vez que aparezca un deseo intenso de comer fuera de tus comidas habituales, intenta identificar cuatro cosas:

Qué estaba haciendo.

Qué estaba pensando.

Qué estaba sintiendo.

Qué necesitaba en ese momento.

No tienes que prohibirte comer.

Primero observa.

Quizá empieces a descubrir patrones que nunca habías relacionado con tu alimentación.

Conclusión. Quizá el problema no esté solamente en tu plato

Si llevas tiempo intentando controlar tu alimentación y terminas repitiendo las mismas conductas en periodos de estrés, probablemente necesitas ampliar la mirada.

Tu alimentación forma parte de tu vida.

No está separada de tu trabajo, tus preocupaciones, tu descanso, tus relaciones, tus horarios o tu estado emocional.

Por eso, mejorar tu relación con la comida puede requerir algo más que aprender qué alimentos deberías comer.

Puede requerir aprender a conocerte.

Identificar tus desencadenantes.

Comprender tus automatismos.

Observar tu hambre.

Reconocer determinadas emociones.

Descubrir qué función cumple la comida en ciertos momentos.

Y desarrollar nuevas respuestas ante aquellas situaciones que actualmente terminas gestionando a través de la alimentación.

La pregunta deja entonces de ser solamente:

“¿Cómo puedo controlar lo que como?”

Y empieza a convertirse en:

“¿Qué está ocurriendo en mi vida cuando pierdo ese control?”

Esa pregunta puede abrir un camino completamente diferente.

¿El estrés está condicionando tu manera de comer?

Soy el Coach Dr. Apollinaire Dschoutezo.

Si sientes que el estrés, el cansancio, tus emociones o determinados momentos de tu vida están condicionando tu alimentación, podemos trabajar sobre ello desde un enfoque personalizado de Health Coaching y psiconutrición.

No se trata simplemente de darte otra lista de alimentos.

Se trata de analizar contigo qué está ocurriendo en tu caso, identificar los factores que están interfiriendo en tus objetivos y trabajar progresivamente sobre ellos.

Tu alimentación puede ser el lugar donde estás viendo el problema.

Pero su origen puede encontrarse en otros aspectos de tu vida.

¿Quieres empezar a trabajar tu alimentación y tu salud a un nivel más personalizado y profundo?

Conóceme y descubre cómo podemos empezar a trabajar juntos.

Conocer al Coach Dr. Apollinaire y empezar a trabajar conmigo

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