Introducción
Mucho antes de decidir conscientemente cómo querías alimentarte, ya estabas recibiendo mensajes sobre la comida.
“Tienes que terminar el plato.”
“Si te portas bien, tendrás postre.”
“Come más, estás demasiado delgado.”
“Eso engorda.”
“No desperdicies la comida.”
La familia constituye uno de nuestros primeros espacios de aprendizaje alimentario. Desde la psiconutrición, comprender estos mensajes puede ayudarte a descubrir por qué determinadas ideas continúan influyendo en tu manera de comer siendo adulto.
1. Tu familia no solamente te enseñó qué comer
Durante la infancia aprendemos alimentos, horarios y formas de preparar la comida, pero también aprendemos significados.
Quizá en tu familia comer mucho era una señal de salud.
Tal vez dejar comida en el plato estaba mal visto.
Puede que los dulces fueran utilizados como premio.
Quizá determinados alimentos estaban completamente prohibidos.
También pudiste escuchar comentarios frecuentes sobre el peso, el cuerpo o las dietas.
Sin darte cuenta, algunos de estos mensajes pueden convertirse en creencias:
“Tengo que terminar siempre lo que me sirven.”
“Necesito algo dulce cuando he tenido un día difícil.”
“Comer determinados alimentos significa que no tengo fuerza de voluntad.”
“Si rechazo comida, puedo molestar a los demás.”
La psiconutrición permite observar estas asociaciones sin necesidad de culpabilizar a nuestra familia. Muchas veces nuestros padres simplemente transmitieron aquello que ellos mismos habían aprendido.
2. Puedes decidir qué mensajes quieres conservar
Tu historia alimentaria influye en ti, pero no tiene por qué determinar toda tu alimentación actual.
Puedes empezar preguntándote:
¿Qué frases sobre alimentación escuchaba frecuentemente en mi familia?
¿Cómo se utilizaba la comida como premio, consuelo o celebración?
¿Se hablaba mucho del peso?
¿Había alimentos considerados buenos o malos?
¿Podía dejar de comer cuando estaba satisfecho?
¿Qué mensajes sigo repitiéndome actualmente?
Este ejercicio puede ayudarte a diferenciar entre una decisión actual y una regla aprendida hace muchos años.
Quizá hoy puedes permitirte dejar comida cuando estás satisfecho.
Puedes disfrutar de un alimento sin sentir inmediatamente culpabilidad.
Puedes dejar de utilizar la comida como recompensa.
Puedes construir una relación más flexible con tu alimentación.
No necesitas rechazar toda tu educación alimentaria. Algunas enseñanzas familiares pueden ser muy valiosas.
Se trata de conservar aquello que te ayuda y revisar aquello que actualmente limita tu bienestar.
Conclusión
Todos tenemos una historia alimentaria.
Parte de ella comenzó alrededor de una mesa, escuchando conversaciones, observando comportamientos y recibiendo mensajes de las personas que nos rodeaban.
Comprender esos mensajes puede ayudarte a entender mejor tu relación actual con la comida.
Pregúntate:
¿Esta forma de pensar sobre la alimentación la he elegido yo o la aprendí hace muchos años?
La respuesta puede ayudarte a empezar a construir una manera de alimentarte más consciente y adaptada a la persona que eres hoy.
¿Quieres comprender mejor tu historia alimentaria?
Soy el Coach Dr. Apollinaire Dschoutezo.
Desde la psiconutrición y el coaching nutricional, podemos explorar las creencias, hábitos y mensajes familiares que han participado en la construcción de tu relación con la comida.
Tu familia participó en el comienzo de tu historia alimentaria. Tú puedes decidir cómo quieres continuarla.
Conóceme y empieza a trabajar conmigo

Experto Univ. en Coaching e Inteligencia Emocional.
Experto Univ. en Coaching de salud
Certificado en Coaching de Salud (Univ. Complutense).
Formacion Profesional en Coaching Educativo y Mentorat.
Dr. Medicina Alternativa.


