Introducción
Hay etapas en las que puedes sentir que tus emociones empiezan a ocupar demasiado espacio en tu vida. Irritabilidad, preocupación, frustración, tristeza, miedo, inseguridad, tensión o sensación de desbordamiento pueden influir en tu descanso, tus relaciones, tu alimentación y tu manera de afrontar las situaciones cotidianas.
Hablar de desequilibrio emocional no significa necesariamente hablar de una enfermedad. Las emociones cambian y forman parte de nuestra capacidad de adaptación.
Desde el coaching emocional, podemos aprender a comprender mejor lo que sentimos, identificar los factores que están influyendo en nuestro estado emocional y trabajar sobre aquellas respuestas y comportamientos que sí podemos modificar.
1. Comprender la emoción antes de intentar eliminarla
Cuando aparece una emoción desagradable, nuestra primera reacción suele ser querer que desaparezca.
Pero antes podemos preguntarnos:
¿Qué estoy sintiendo realmente?
¿Miedo? ¿Rabia? ¿Frustración? ¿Tristeza? ¿Culpa? ¿Inseguridad?
Después podemos profundizar.
¿Cuándo aparece con mayor intensidad?
¿Qué situaciones la desencadenan?
¿Qué pensamientos la acompañan?
¿Cómo responde mi cuerpo?
¿Qué hago cuando me siento así?
Esta última pregunta es especialmente importante.
Quizá cuando estás preocupado comes más.
Cuando estás enfadado discutes.
Cuando estás triste te aíslas.
Cuando estás estresado duermes menos.
Cuando tienes miedo evitas determinadas situaciones.
La emoción puede ser difícil, pero también debemos observar la conducta que construimos alrededor de ella.
Comprender este patrón permite empezar a trabajar sobre aquello que realmente podemos cambiar.
2. Regular tus emociones no significa dejar de sentir
El objetivo del coaching emocional no es convertirte en una persona que siempre está tranquila, positiva y motivada.
Eso no sería realista.
Regular mejor tus emociones significa aprender a reconocerlas y evitar que dirijan automáticamente todas tus decisiones.
Podemos trabajar preguntas como:
¿Qué depende de mí en esta situación?
¿Qué estoy interpretando como una amenaza?
¿Necesito actuar o necesito aceptar algo que no puedo cambiar?
¿Qué límite necesito establecer?
¿Qué conversación estoy evitando?
¿Qué hábito está empeorando mi estado emocional?
¿Qué puedo hacer hoy para responder de otra manera?
En ocasiones, pequeños cambios en descanso, organización, comunicación, actividad física, relaciones o manejo del estrés pueden contribuir al bienestar emocional.
Y cuando existe sufrimiento intenso, persistente o síntomas que interfieren significativamente en la vida diaria, el coaching no sustituye la valoración y tratamiento de profesionales de salud mental.
Conclusión
No necesitas luchar permanentemente contra tus emociones.
Necesitas aprender a escucharlas, comprenderlas y decidir cómo quieres responder.
Tus emociones aportan información, pero no tienen por qué convertirse automáticamente en órdenes.
El cambio comienza cuando puedes crear un espacio entre:
lo que sientes y lo que haces con aquello que sientes.
Ese espacio puede ayudarte a construir nuevas respuestas.
¿Quieres trabajar tu bienestar emocional de una manera más personalizada?
Soy el Coach Dr. Apollinaire Dschoutezo.
Desde el coaching emocional y el coaching de salud, podemos trabajar sobre tus emociones, pensamientos, hábitos y respuestas ante aquellas situaciones que actualmente están afectando a tu bienestar.
No se trata de dejar de sentir. Se trata de aprender a comprender lo que sientes y responder de una manera diferente.
Conóceme y empieza a trabajar conmigo

Experto Univ. en Coaching e Inteligencia Emocional.
Experto Univ. en Coaching de salud
Certificado en Coaching de Salud (Univ. Complutense).
Formacion Profesional en Coaching Educativo y Mentorat.
Dr. Medicina Alternativa.


